La OIDA-Terapia es el resultado de 35 años de su contacto con miles de personas de varias culturas y su incansable labor como consejero, terapeuta y director de comunidades. En su deseo humanitario de resolver los problemas de la gente, descubrió una ley universal simple y científica: cuando las personas pierden la fe, pierden también el sentido de la vida y la esperanza de encontrar respuestas a las preguntas fundamentales de la existencia.
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